martes, 10 de mayo de 2011

Mil maneras de morir


Mil maneras de morir 




Capitulo 948- El avión no es de los grandes, pero la chica si. Y ni hablar de sus pechos, lástima que sean de plástico pero a quien le importa. Los tipos transpiran lascivia burda y mal actuada, las minas no guardan disimulo alguno haciendo gestos adustos y repletos de envidia grotesca. La morocha sabe que es bella y por si fuera poco ahora tiene una delantera que apabullaría a cualquiera. Actúa pésimamente, pobrecita, sin lograr trasmitir que es ajena al desastre ambiental que desata. El pelado que está sentado en el asiento trasero ya no es un actor, es un personaje de Trillo. De esos que sacan la lengua cuando ven a Clara y quieren echarse un polvo de los que se imaginan o se pagan. El muchacho al que le toco en suerte ser su compañero de asiento, es un pelagatos que contrataron por algunos dólares que se seguramente se fueron por la canaleta del juego y la droga, como dijo alguna vez un gorila del tronco radical. El tirifilo es querible, un perdedor nato y eso es imposible de disimular, por lo tanto actúa de sí mismo y le sale bien. No sabe si romper con el matafuego la ventanilla del avión para que la presión atmosférica lo mate a él y a todos o lanzarse de cabeza en el escote de la morocha y perderse como aquel personaje de Milo Manara que se perdió entre las piernas de su Venus. Pero no, algo menos poético sucede antes. Los pechos de la chica comienzan a inflarse aceleradamente haciendo que su sonrisa desaparezca y levante las dos manos como si estuviera sufriendo un asalto en Parque Lezama. La voz en off del Big Brother nos enseña la lección del día: no debes comprarte siliconas baratas y darle de comer al chiquitaje. Si querés viajar en avión y ser de primera clase no podes operarte las tetas con un latino en el Harlem. Luego, mientras los pechos siguen creciendo como globos de dibujo animado, el Big nos habla de la presión y de los efectos devastadores que tal cuestión pueden generar en el ser humano y en las tetas de plástico, claro. Entonces viene el momento culmine y las tetas estallan, regando todo el avión de sangre, tripas y pedazos de silicona. Uno, que venía riendo un poco, entorna los ojitos de asco pero los abre porque luego vienen las explicaciones científicas de la tragedia de un tal Dr. Steven Kim (¡no es joda eh!) mientras aparecen imágenes en planos exclusivos y repeticiones de la explosión mamaria en cámara lenta. Fin del capítulo "Senos explosivos". Antes de la pausa comercial avances del próximo capítulo: "Tali-bomba". Comerciales.

Capitulo 1001- Cadena oficial global y otra que propaganda en el Fútbol para todos. The White House. The President Obama. "Good evening. Tonight, I can report to the American people and to the world that the United States has conducted an operation that killed Osama bin Laden, the leader of al Qaeda, and a terrorist who’s responsible for the murder of thousands of innocent men, women, and children...". El traductor de la CNN se atraganto con una dona o lo estrangularon, que importa, nadie traduce y para colmo no hay subtitulados como en la películas. En mi barrio, la remake de "Maldito policía" dirigida por Herzog, la venden subtitulada hasta en guaraní. La perorata imperial sigue su marcha: "...It was nearly 10 years ago that a bright September day was darkened by the worst attack on the American people in our history..." entonces uno se desespera y entre su magra comprensión del inglés y su adrenalina busca un canal similar pero de habla hispana y ahí nomas uno se encuentra con TN. Ah, ahora sí. Nada mejor que una mentira nativa, uno como que está familiarizado ya. Ese zócalo que nos dice "Murió Bin Laden" nos deja más tranquilos por un rato. El tipo murió, no lo mataron. Y como todos sabemos hay mil formas de morir, anda imaginarte como habrá pasado. Pero no, ahora que alguien traduce, aunque solo un poco mejor que Cavallo hablando en inglés en el Fondo Monetario, sabemos que a Osama Bin Laden lo mataron. Y que ese hombre ahí parado, mejor actor que la de los pechos explosivos e incluso premiado con el Oscar de la Paz al compadrito americano, le dice al mundo: A Bin Laden lo mate yo. Si algún avispado no entendió concluye el monólogo el actor planetario: "...Recordemos (y recuerden ustedes planeta) que podemos hacer estas cosas no sólo por la riqueza o el poder, sino por lo que somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos. Gracias. Que Dios los bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América". Hay mamita querida, estos sí que leyeron a Gramsci. En el capítulo de los pechos explosivos por lo menos te reís un poco aunque a la muerte la naturalices como parte del espectáculo. No hay nada que hacer, tiene razón mi amigo Fabián, la versión original de "Maldito Policía" es más oscura y creíble que la remake del germano Herzog. Nada mejor que Abel Ferrara, un americano, para describir la oscuridad de la tragedia americana. No hay luz al final del camino.


Capitulo 123- Uno se cansa de ver dramas. Por momentos la realidad agota y antes de ir a dormir preferimos hacerlo de manera no tan amarga. Entonces hacemos zapping hasta encontrar el gol de Diego a los ingleses salvo que tengamos la suerte de enganchar justo un sketch de Olmedo previo al remate. Pero en general no logramos encontrar cuando lo necesitamos ese cachito de alegría y no va a ponerse uno a esas horas a otear la revista del cable, así que elegimos del menú optar entre Mil maneras de morir o Gran Hermano. En ese instante uno recuerda los avances de “Tali-bomba”. Y no lo duda. Dos talibanes con turbante a lo Bin Laden, mezcla rara y mala de simios con musulmanes conductores de taxis, quieren volar una estación de policía o un mercado (que importa) y para eso nada mejor que armar un explosivo plástico. Son terroristas y por ende árabes y por lo tanto tienen la técnica e inteligencia para fabricar una bomba y poner en peligro el estilo de vida americano. Nos cuentan que estos muchachos se llaman Abdul y Jalil, que en realidad admiran la cultura popular americana y que esto de ser terrorista es un trabajo. Hacen su trabajo mientras discuten que mina yanki esta más buena. Big Brother nos recuerda la lección de este capítulo desde el cielo de la caja boba: No debes fabricar material bélico ni dejarlo en manos de idiotas como estos salvo que no te quede otra y necesites una tapadera. Y mientras el mensaje entra en tu cerebro, tus ojos ven a los dos muchachos explotar en mil pedazos porque uno de ellos olvido programar la hora en horario americano. Que boludos, piensa uno automáticamente. Se olvidaron que si bien uno puede fabricar una bomba, solo el actor premiado tiene derecho a decidir donde y cuando activarla. Otra vez un científico, o un actor o un chicano ilegal, nos cuenta como primero se desintegran los dedos, luego la mano hasta no quedar de ellos más que una mancha de sangre, tripas y pedacitos de barba que han caído en cámara lenta por la pantalla como en Matrix. Fin del capítulo. Avances antes de la pausa comercial del próximo capítulo: Muerto por un meteorito. Es tarde, casi las tres de la madrugada y uno duda si volver al zapping o apagar la caja boba. El debe ser te reclama y la culpa hace su trabajo efectivamente. Entonces uno la apaga, se desviste, piensa en leer un poco pero está agotado. Al apoyar la cabeza en la almohada, entre la vigilia y el sueño recuerda que Carlos Trillo no está más. Murió en Londres y aunque uno quiera llorar prefiere imaginar que abre la puerta de un baño y él está allí junto al Señor López, Clara, Sasha, Pampita y el “Loco” Chavez entre tantos otros. Prefiere creer como él, que se puede vivir y soñar de mil maneras sin joder a nadie.


Manuel Alzina

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